05 octubre 2008

Fumarolas

Son dos madrugadas las que llevo soñando con fumarolas, lluvia de piroclastos, rodados incandescentes, tensa espera del final y la ceniza. En ambas se despiertan volcanes perfectos en su fisonomía y no puedo distinguir dónde me encuentro con mi familia. Es ciudad, es aglomeración y por cierto un sordo alarido de espanto ante las explosiones y el hongo tóxico que se alza sobre el territorio. Pero ¿dónde otra vez? Me despierto intranquilo, pensando en elHudson acá muy cerca, creyendo que se despertará otro cono en cualquier parte y en cualquier momento, sin darnos tregua para organizar una evacuación: sólo para encerrarnos en casa a esperar algún final sobre la mañana que comienza.

1 comentario:

F dijo...

bakán, pegándose a esa tierra con lava