19 enero 2008

Cuando ese cielo

En la Patagonia hay un cielo
debajo del cielo
que hace nata sobre los campos

Señoras y señores: estamos en el cielo
debajo del cielo de la Patagonia

Cuando ese cielo
se traslada a tus ojos
entonces alegra mi corazón
la belleza de la Patagonia

Pero tus ojos se apagan
entre los renovales
Y entonces
ese cielo enfurece,
se lamenta, se escarcha
debajo del cielo de la Patagonia

Mi vuelo intenta quemar
los despojos en bello nacimiento
para hacer praderas
con tus ojos
para que se alegre mi corazón con ellos
mi egoísmo
mi yo cemento

Cuando ese cielo se platina
entre tus ojos
la locura de la Patagonia
me merece

30 diciembre 2007

La plaza y los disfraces

Un grupo de meztizos ecuatorianos disfrazados de "indios norteamericanos", vistos por una tropa de curiosos alucinados con la "autenticidad" del sentimiento indígena. Le llevaba la performance: venta de cds, sombrerito para las monedas, rogativas al sol, la luna, boinas, poleras, camaras de foto, de video, subbúfer, micrófonos, niños, niñas, mujeres,hombres, punks, emos. Varios de nosotros estábamos hediondos ya por el calor, en esa tarde veraniega de Coyhaique.

27 diciembre 2007

El alma del angelito

En las puertas del cementerio,

un eterno llanto vegetal

estremeció el alma del angelito.





...un abrazo a Cristian Warnken para apaciguar esa pena negra por la partida de Clemente.

05 diciembre 2007

Llevo quebrada la cintura



Llevo quebrada la cintura. Y camino por el paisaje bucólico como si nada realmente fuera a pasar. Arrastro la necesidad de llorar, pero no conozco los motivos. Se me han esfumado los motivos dejando sólo el llanto adherido. Eso que llamo ausencia, que siempre llamé ausencia, es la nostalgia de la memoria.


Llevo quebrada la cintura y se me escapan desde allí todos los recuerdos que atesoraba entre los genes embrutecidos por el alcohol y la violencia. Mastico un grito ancestral y no encuentro lugar para vomitar el llanto que le acompaña. Simplemente camino un día más por el paisaje congelado y triste que elegí para hundir mi semilla y aquel grito que la acompaña.